Reflexiones colectivas de la experiencia formativa “Psicología centrada en las mujeres e informada en Trauma 2025-2026”
16 diciembre 2025
Facilitadora: Mtra. Daniela V. Cato | Transcripción, adaptación y edición: Dra. Bene Díaz Pérez
Inspiradas por la invitación de Mary Daly a desplegar nuestra capacidad creadora, nos hemos aventurado a la práctica de nombrar el mundo desde nuestra experiencia. Este viaje nos conduce hacia lo metapatriarcal; un espacio ontológico que late más allá de la superficie de las definiciones impuestas.
En su obra, Daly nos propone un “juego serio”, un acto radical de despojar a las palabras de su costra patriarcal para recuperar su vibración original. Al reconocer las raíces etimológicas de estos conceptos, nos preguntamos: ¿Cómo puede esta palabra —en su sentido más puro— potenciar el acompañamiento entre mujeres desde el reconocimiento de nuestra diferencia sexual?
Antes de mostrar el Tejido de Palabras que en colectiva hemos entretejido, es importante mencionar algunos datos sobre la Vida y Obra de Mary Daly.
Mary Daly (1928–2010) fue una filósofa, escritora, feminista radical, lesbiana y profesora que desafió las estructuras de poder académicas y religiosas. Su trabajo no solo fue filosófico, sino político, lingüístico y cósmico. La obra de Daly es un viaje de “salida” (Ex-stasis) del mundo patriarcal. A pesar de que su escritura es amplia, aquí mencionamos solo tres de sus obras fundamentales.
Gin/ecología (Gyn/Ecology, 1978)
En ella, Daly sostiene que el patriarcado es una religión que se alimenta de la energía vital de las mujeres. En este libro analiza prácticas como el vendado de pies en China, la mutilación genital femenina en África, la quema de brujas en Europa, conectándolas con la ginecología moderna.
Es un libro extremadamente difícil de traducir debido a sus juegos de palabras (ej. Gyn/Ecology alude a la salud femenina pero también a una “ecología de las mujeres”). En español está actualmente publicado por Labrys Editorial, un proyecto feminista independiente que busca traer obras fundamentales del feminismo radical que, por una razón u otra, ahora mismo no están al alcance de las mujeres de habla castellana. Ellas comentan sobre este libro:
Es un texto escrito desde la filosofía de las mujeres, la Ginosofía, pero también un aullido de lucha Amazónica desde las entrañas del movimiento de liberación de las mujeres de los sesenta y setenta. Gin/Ecología es una denuncia a las Infames Trinidades del patriarcado tecnócrata y necrófilo más actual, pero también a toda su tradición, señalando por igual a la religión, la medicina moderna y las leyes de los hombres.[1]
Ex/Órbita. Un viaje deslumbrante
Con el título original Outercourse: The Be-Dazzling Voyage (1992) esta obra es su autobiografía filosófica. Daly nos comparte su experiencia en “Galaxias” (etapas de conciencia). Narra su evolución desde su formación teológica hasta su encuentro como feminista radical y bruja. Utiliza una tipografía disruptiva. Las Piratas de Sabina Editorial describen el libro así:
… es la autobiografía de Mary Daly, escrita como un Viaje Deslumbrante a través de cuatro Galaxias. La autora es la Hilandera-Pirata que reconecta los hilos cortados por el patriarcado y sus instituciones, y así recobra para las mujeres los tesoros del conocimiento que les han sido robados. Una combinación asombrosa de aventuras reales, humor y agudas percepciones filosóficas, que abre nuevos caminos hacia la libertad. Como ella escribe: “La Regla más importante de la Creatividad Feminista Radical es: Librarse de las ataduras mentales/ espirituales. Alcanzar las estrellas”.[2]
Brujedario Primer Diccionario de las Tejedoras de Palabras (Wickedary)
El texto original, Webster’s First New Intergalactic Wickedary of the English Language, fue publicado originalmente en 1987. La versión reciente en español es una labor de rescate fundamental.
Es una recopilación de su léxico creado. Daly inventó palabras como Gyn-energy o redefinió términos peyorativos como Hag (Harpía/Bruja) para convertirlos en títulos de honor y poder.
Brujedario es un diccionario Irreverente/Brujeril, creado por las Tejedoras de Palabras como Guía para mujeres Sabias, Errantes y Rebeldes. Es una fuente de inspiración imprescindible para las feministas del presente, clave para desentrañar los lenguajes patriarcales. Está tejido como un tapiz Orgánico de Redes de Palabras que conectan entre sí y proponen nuevas definiciones, partiendo de una rigurosa búsqueda lingüística y filosófica que va más allá de la academencia. Brujedario es una obra única que reúne erudición, irreverencia inteligente y un compromiso inequívoco con la política de las mujeres.[3]
Traducir lo Intraducible
Leer a Daly en su inglés originario es asistir a un festival de humor, sarcasmo y juegos fonéticos. Aunque la traducción al español representa un reto, donde las traductoras se asisten de su genia-lidad para no perder el brillo y el doble sentido de sus términos, el esfuerzo de traer su obra a nuestra lengua es un acto de Piratería en sentido brujeril.
Al leer esas notas al pie de página de las traductoras y las redes preliminares de Mary Daly, recibimos un contagio de Audacia por las redes y la potencia de las Palabras y nos invita a buscar, en nuestro idioma materno, esa misma capacidad de jugar y subvertir. El uso de mayúsculas, minúsculas y guiones es una forma de desarticular conceptos, crear nuevos significados profundos y derribar definiciones patriarcales.
Daly y sus amigas proponen que las mujeres tenemos el poder de “Nombrar” (Naming), y dentro de ese proceso, los modelos de pronunciación son actos de magia lingüística y política. En un Red Preliminar en Bujedario explican tres modos de la acción de pronunciar con autoridad. [4]
Denunciar
Este es el acto de exponer el engaño. No es simplemente una queja, sino un acto de “des-velamiento” de las estructuras de los padres, los usos fálicos, los abusos y los amordazamientos a las mujeres.
Sirve para romper el hechizo del lenguaje patriarcal y ver el suso del lenguaje como instrumento de control (lo que ella llama el “Sado-Ritualismo”). Al denunciar, las Tejedoras identifican las palabras que han sido robadas o distorsionadas para mantenernos en un estado de pasividad. Se denuncian los “falsos nombres” para que pierdan su poder hipnótico sobre nosotras.
Pronunciar
Este modelo se centra en la autoridad y la autenticidad de las Tejedoras de Palabras. Es el paso de ser “hablada por otros” a ser quien emite el sonido original, significados profundos, ritmos y vibraciones cósmicas.
Reclamar el derecho a definir la propia existencia. Daly asocia esto con el término Spooking (espantar) o Sparking (chispear), donde la pronunciación auténtica actúa como un catalizador de conciencia entre mujeres.
Pronunciar con autoridad es una declaración de presencia de Ser-hablando, liberando palabras que surjan de nuestras bocas. Hablar Alto y Claro.
Anunciar
Anunciar significa “dar aviso de la llegada, presencia, declarar de antemano: PREDECIR. Es una forma de “convocar” una nueva realidad. Daly utiliza el concepto de Gyn/Ecology para explicar cómo, al anunciar nuestras propias verdades, creamos un espacio vibracional donde otras mujeres pueden encontrarse.
Otro ejemplo de Anunciar se comprende en la siguiente cita: “El Brujedario Anuncia públicamente la llegada, predisposición y Presencia de las mujeres y las palabras cuya Hora ha llegado. Anunciar por tanto es propio de un Oráculo. La palabra oráculo deriva del latín orare que significa hablar”.[5]
Anunciar es un acto proclamatorio. Se anuncian las nuevas fronteras, las nuevas formas de relación y la llegada de una conciencia liberada. Es el sonido que precede a la creación de un nuevo mundo (el Be-ing o Ser-siendo).
Filosofía Feminista Elemental
Para Mary Daly, la ontología no es una disciplina estática que estudia “lo que es”, sino una indagación elemental sobre el Ser-siendo (Be-ing), entendido como una potencia activa, un flujo constante y un proceso de despliegue.
Esta Filosofía Feminista Elemental se enraíza en la intuición de que el Ser no es un sustantivo cerrado, sino un verbo infinito que se comunica y crea en la medida en que las mujeres rompen con los modos domesticados y falocráticos de pensar.
Al habitar el Ser-siendo, transitamos de las respuestas superficiales prefijadas por el patriarcado hacia los Reinos Radiantes del Metaser, donde la razón no está separada de la cuerpa, sino que nace del instinto, la intuición y la pasión de las mujeres que se atreven a escuchar las llamadas de su memoria ancestral.
Habitar esta ontología requiere un Coraje Ontológico, es decir, la decisión radical de poner el “corazón” (cor) por delante para existir en y más allá del Estado de Negación que impone el patriarcado. Este coraje es el motor del Viaje, la fuerza que permite a las mujeres participar en el Despliegue de Ser-siendo mientras recuperan las Preguntas Originales de la infancia que el sistema intentó sepultar. Se trata de una forma de pensamiento con “Espíritu Inquisitivo” que no busca encajar en el mundo, sino que tiene su Fuente en la conciencia Metapatriarcal, permitiendo que cada mujer recobre su capacidad de ser el centro de su propia creación y navegación existencial.
Retomamos la brújula de esta aventura. ¿Cómo puede esta palabra —en su sentido más puro— potenciar el acompañamiento entre mujeres desde el reconocimiento de nuestra diferencia sexual? Así fue como tejimos esta Red de palabras del acompañamiento entre mujeres desde la diferencia sexual.
Lujuria
Viene del latín luxuria, que originalmente significaba exceso, abundancia, exuberancia o derroche. No tenía una carga sexual, se refería a la vida que se desborda, a lo que es “demasiado” para los límites estrechos.
Fue la moral eclesiástica la que estrechó el cerco sobre la palabra, especializándola para nombrar un “deseo desordenado”. Al hacer esto, el sistema no solo reguló el sexo, sino que criminalizó la abundancia vital de las mujeres. Se nos enseñó que disfrutar “demasiado”, desear “demasiado” o ser “demasiado algo” es un pecado que merece un castigo.
En su obra Ex-órbita, Daly narra un recuerdo de su infancia que rompe todos nuestros esquemas: “Recuerdo tener el fuerte presentimiento de que mi decisión y Lujuria de llegar a ser escritora implicaban la voluntad de renunciar a algunas cosas, pero fue una decisión completamente inequívoca”.
Aquí, la palabra Lujuria se refiere a esa abundancia de certeza, a ese deseo indomable y desbordado por habitar su propio destino. Es la fuerza que la llena por completo y le da la claridad para ser escritora.
Recuperar la Lujuria es reclamar nuestro derecho a la exuberancia en todas las áreas de la vida. Como bien apunta en su Brujedario (Wickedary), una mujer lujuriosa es aquella que está “Encendida, inspirada, bioquímica, jubilosa, alegre, robusta, próspera, fuerte, poderosa y vigorosa.”[6]
Esta resignificación abre un abanico infinito, es disfrutar sin culpas el placer y gozo de la cuerpa, sumado al Coraje de Ser-siendo cada vez más.
Ginergía
En Ex-órbita, Mary Daly narra un momento revelador de su juventud. Al entrar a una universidad exclusiva para mujeres para estudiar filosofía más que teología, sintió una ausencia inexplicable. En ese entonces, no existía un vocabulario feminista que le permitiera nombrar qué era lo que faltaba en esos pasillos. Años después, en la década de 1970, logró darle nombre Ginergía.
En Brujedario la Ginergía se define como la energía femenina que al mismo tiempo abarca y crea lo que somos, ese impulso en nosotras mismas que nunca ha sido poseído por el patriarcado ni por ningún varón; Ser-siendo identificadas como mujeres.[7] Aspectos de nosotras sin mediación masculina.
Gine (del griego gyne) significa Mujer. Pero no entendida desde la biología restrictiva, sino desde el principio femenino de la diferencia como un lugar simbólico de resistencia y creación.
- Energía (del griego energeia) significa fuerza en acción, capacidad de producir trabajo o transformación.
- Sinergia: Daly juega con este concepto (del griego synergeia, “trabajo conjunto”). La sinergia ocurre cuando la unión de dos o más elementos produce un resultado mucho mayor que la simple suma de sus partes.
Ginergía es la acción conjunta de las mujeres que genera una potencia total e imparable. La Ginergía no es ese concepto “mágico” superficial que a veces se intenta vender. Es algo mucho más profundo y radical:
- Es el potencial transformador de cuidar, gestar, resistir y crear.
- Es sostenerse en lo sensible y lo relacional, confiando en la autoridad propia y en la de otras mujeres.
- Se manifiesta en el acto de poder-con-otras, de validar nuestras palabras y saberes. Armonía simbólica.
En el trabajo de acompañamiento entre mujeres, la Ginergía se manifiesta como un momento de conexión, es algo que sucede cuando las mujeres nos reconocemos entre nosotras. Es cuando la conversación deja de ser un intercambio de información para convertirse en un tejido vivo que nutre a ambas.
Este fenómeno no es exclusivo de la terapia, también sucede entre amigas, en círculos de lectura o en espacios de convivencia entre mujeres.
Momentos de Radical Soledad
En el diccionario del patriarcado, la soledad de una mujer es vista como un fracaso, un vacío o una carencia. Sin embargo, Mary Daly nos invita a recuperar los Momentos de Radical Soledad no como un aislamiento, sino como un acto de libertad política y espiritual.
- Momento: Curiosamente, su etimología (momentum) no se refiere a algo estático, sino al movimiento, al impulso y al cambio. Está vinculado al movimiento de los cuerpos celestes. Por lo tanto, un “momento” no es un punto detenido en el tiempo, sino un giro, una traslación hacia un nuevo lugar.
- Radical: Viene del latín radix (raíz). Ser radical no es ser extremista, es ir al origen de algo, a la base que sostiene la vida.
- Soledad: Se define como la cualidad de estar sin alguien más. Es fascinante rescatar la palabra “cualidad”, porque el patriarcado la ha transformado en “defecto” o “castigo” para las mujeres.
En muchas ocasiones nuestros Momentos de Radical Soledad son el resultado del movimiento de un planeta recuperando su propia órbita. La cualidad de generar un movimiento impulsado hacia mi propia raíz, habitando el espacio donde estoy acompañada de mí misma.
Cuando una mujer decide habitar su Radical Soledad, está cometiendo un acto de desobediencia y Rebeldía:
- Es el espacio donde la Ginergía se recarga.
- Es alejarse de las expectativas externas para orbitar alrededor del propio centro (movimiento).
- Solo en la Soledad Radical podemos escuchar nuestra propia Voz sin las interferencias del “ruido” patriarcal.
Acompañar a otra mujer no es evitar que esté sola, sino fortalecer su capacidad de estar consigo misma. Es validar que ese movimiento hacia su propia raíz es el paso previo a cualquier transformación (Momento Metamórfico). Es enseñarnos que estar “solas” es, en realidad, estar en la mejor compañía posible, la de nosotras mismas.
Resurgir
Frente a la pasividad del “aguantar”, Mary Daly y nuestra apuesta por la diferencia sexual proponen Resurgir.
- La raíz se compone del prefijo Re- (de nuevo, repetición que avanza) y Surgere (levantarse, emerger, brotar, brotar hacia arriba).
A diferencia de la resiliencia, que es pasiva, resurgir es una acción de fuerza. Es la imagen del agua que brota de la tierra o de la planta que rompe el cemento, la salida del hoyo.
En el acompañamiento entre mujeres, es urgente cuestionar los términos que el “desorden patriarcal” utiliza para encubrir mordazas. Uno de ellos es la resiliencia.
La resiliencia (del latín resilio, volver atrás, rebotar) habla de un material que resiste la presión sin romperse. Es un término que viene de la ingeniería de materiales. Aplicado a nosotras, el patriarcado lo usa para decirnos: “Aguanta, soporta, no te quejes, mantén tu forma y tu rol a pesar del maltrato”.
Entonces pronunciamos Resurgir como la capacidad de las mujeres de brotar de nuevo después de la dificultad, no para regresar al estado previo.
- Resurgir no implica que el golpe no nos dolió o que no nos rompió, implica que, desde esas piezas rotas, nos levantamos con una configuración distinta.
- Quien resurge no es la misma que estaba atrapada bajo velos de opresión. Trae consigo Sabiduría, un “brillo metamórfico”.
Cuando acompañamos a una mujer, no buscamos que “aguante mejor”. Acompañamos su Resurgir, el brote que sale de las profundidades más sentidas, celebramos y validamos su derecho a ser Salvaje y Libre.
Raza de Mujeres Salvajes
Hablar de la Raza de Mujeres Salvajes es invocar a un linaje de Arpías Indómitas. Es el reconocimiento de una genealogía de mujeres que, a lo largo de la historia, han logrado eludir los controles patriarcales, manteniendo zonas de su ser y de su cuerpa completamente intactas ante la intervención masculina.
Si rastreamos la palabra “mujer”, muchas veces nos enfrentamos con raíces que intentan reducirnos (como la asociación con mollis, blando, o incluso con el concepto de molusco), limitando nuestra existencia únicamente a la vulva.
Si el patriarcado nos reduce a nuestra vulva, nosotras reclamamos la vulva como territorio soberano. Ser una “Mujer Salvaje” es habitar un linaje de vulvas no domesticadas, no intervenidas por manos ni mandatos masculinos.
Etimológicamente, lo salvaje (silvaticus) es lo que pertenece a la selva, lo que no ha sido arado, ni cercado, ni modificado para el consumo humano.
- Así como una planta salvaje crece con su propia lógica, la Raza de Mujeres Salvajes crece hacia su propia luz.
- Hemos eludido los controles como hemos podido, a veces con plena conciencia y otras por puro instinto de supervivencia. Confiar en este linaje es recordar que nuestra anatomía tiene una memoria ancestral de libertad que solo tenemos que “re-cordar” (volver a pasar por el corazón).
- Al reconocernos como parte de esa “Raza de Mujeres Salvajes”, el vínculo deja de ser superficial, se siente en la cuerpa.
- Liberar la vulva es permitirle ser en su naturaleza más pura, con sus vellos, su lubricación, su calor y su propia vibración.
- Reconocemos nuestra cuerpa sexuada no solo para la maternidad (o la renuncia a ella), sino como el centro de nuestra generatividad, de la creación de nosotras mismas y nuestras visiones.
- El espacio psíquico y físico de que ocupa nuestro sistema sexual nos conecta con nuestra Memoria Arcaica, desde donde hilamos, proyectos y revoluciones.
- El placer físico y sexual nos pertenece a nosotras y es para nosotras. Una erotización que no busca la aprobación externa, sino que celebra su propia palpitación, que goza la Vida Salvaje.
Aunque a veces el camino de la autonomía se sienta solitario, la Raza de Mujeres Salvajes nos recuerda que estamos conectadas a todas las mujeres que se han rebelado antes. Es una complicidad silenciosa pero poderosa; somos parte de un tejido de mujeres que han decidido no ser “tierras de cultivo” para nadie, sino selvas indómitas donde la vida brota bajo sus propias leyes.
Momentos Metamórficos
Etimológicamente, Meta significa “más allá” y Mórfico proviene de morphe, “forma”. Daly y esta visión que compartimos nos invitan a mirar la transformación humana con la paciencia y la fuerza de la geología:
- Así como las rocas se transforman con el paso de los años para convertirse en algo nuevo las mujeres atravesamos procesos de mutaciones profundas.
- Aceptar nuevas ideas, procesar la propia historia y romper con estructuras patriarcales genera una “tensión interna” que a veces duele, que emociona y que cuesta procesar. Pero es precisamente esa novedad la que permite que la forma antigua se rompa para dar paso a la nueva.
En el acompañamiento, el Momento Metamórfico es ese “clic” donde lo invisible se vuelve visible. No es solo un cambio de opinión, es una transmutación del Ser-siendo.
- Cuando una mujer ha sido violentada y logra romper las cadenas de una relación opresora, ocurre una Metamorfosis. Cambia el brillo de sus ojos, la textura de su piel, la seguridad de su caminar. Se cae una forma “dura”, a veces petrificada por el miedo o el dolor.
- La transformación comienza en el núcleo más profundo en contacto con el autoconocimiento, la comprensión y compasión hacia sí misma.
Recuerdos del Futuro
La expresión “Recuerdos del Futuro” parece una contradicción lógica, pero en la Ginosofía de Mary Daly es el acto de recuperar una sabiduría que nos pertenece.
- Recordar (Re-cordis): Significa “volver a pasar por el corazón”. El corazón comprendido como la suma de la inteligencia y la memoria sensorial. Recordar es pasar una verdad por todo la cuerpa, por la emoción, el intelecto y la piel.
- La Cuerda y la Tripa: Si profundizamos en la raíz de “cuerda” (ligada a cordis), llegamos a una imagen visceral, la tripa, el intestino, el cordón umbilical. Recordar el futuro es, entonces, un acto de “tejer con las tripas”. Es una conexión con la médula, con el centro mismo de nuestra vitalidad y de nuestro origen.
- Futuro (del verbo Ser/Existir): Etimológicamente, el futuro es “lo que ha de ser”. No es algo que “sucederá” fuera de nosotras, sino nuestra propia potencia de existir que está por desplegarse.
Como dicen las maestras de la diferencia sexual “no estamos aprendiendo nada nuevo, estamos recordando”. Mary Daly sostiene que dentro de cada mujer habita una “memoria ginocéntrica”. El patriarcado ha nublado esa visión, cubriéndola con capas de mentiras y mandatos, pero la verdad de nuestra autoridad y libertad ya estaba ahí. Recordar el futuro es quitar ese velo para reconocer lo que ya sabemos sobre cómo queremos existir.
En sus memorias, Daly relata una relación fundamental con una de sus maestras de primaria, una monja que, en lugar de imponerle dogmas, le ayudaba a “recordar el futuro”.
Para mí esa pobre escuelita fue escenario de momentos metamórficos que pueden ser re-convocados y red-membrados para muchos de sus cientos de alumnos y alumnas. Algunas de las hermanas que enseñaban allí dejaron recuerdos fértiles para quienes no se valoraban lo suficiente; formaron/transformaron nuestro futuro, que, por supuesto, es ahora.[8]
En esta cita, Mary juega con la estructura misma de la palabra, por ejemplo, al escribir red-membrar (re-membering en inglés), no solo habla de hacer memoria, sino de volver a unir los miembros o fragmentos de una identidad que fue desmembrada por el patriarcado.
En el acompañamiento desde la diferencia sexual, nuestra labor es facilitar este “volver a pasar por el corazón”, desde la alquimia temporal donde el futuro se siembra en el presente convocando esos recuerdos del futuro para que el “ahora” de las mujeres que acompañamos sea un territorio de creación indómita.
- Acompañamos a la otra a reconectar con sus tripas, con ese saber visceral que le dice que tiene derecho a una vida plena.
- Validamos que sus deseos de libertad no son “sueños imposibles”, sino recuerdos de su futuro; huellas de una existencia que ya vive en ella.
- Cuando nos unimos en biofilia, el futuro que imaginamos deja de ser una utopía lejana. Lo podemos “saborear” hoy mismo porque lo estamos construyendo en comunidad. Al estar con otras, ese futuro se vuelve tangible, se siente en la cuerpa y se sostiene en la red.
- Cuando anhelamos llegar a ser (una Mujer Libre, Creadora, Escritora, Poeta, Bruja, Rebelde …) no es un invento, es un recuerdo de nuestro Ser-siendo.
Vínculos biofílicos entre Mujeres
Para Mary Daly, el sistema patriarcal es fundamentalmente necrófilo (amante de la muerte, del control y de lo inerte). Frente a eso, ella propone la Biofilia como brújula.
- Biofilia: Del griego bios (vida) y philia (amor, amistad, afinidad). Es la conexión innata y profunda con todo lo que está vivo: la naturaleza, los ciclos y otras mujeres.
- Un vínculo biofílico no es una obligación social, es una atracción hacia la vitalidad de la otra. Es elegir estar donde la vida crece.
Entre mujeres hay experiencias y saberes que no requieren de grandes explicaciones. Esto es la biofilia en acción.
- Transmitir información compleja a través de un gesto o una mirada.
- Conectar con los saberes ancestrales que la cuerpa ya reconoce.
- Saber lo que la otra está sintiendo porque compartimos el territorio común de la diferencia sexual.
Acompañar desde la biofilia es apostar por lo que está vivo en la otra.
- Es reflejarle a la otra su propia potencia, su Ginergía y su derecho al placer.
- Es una sabiduría que va más allá de la mente; impacta y atraviesa nuestras cuerpas. No solo “entendemos” a la otra intelectualmente, la sentimos.
- La biofilia es el antídoto al aislamiento patriarcal. Cada vez que una mujer elige nutrir la vida en otra, está rompiendo el hechizo de la necrofilia del sistema.
Pirata
Para Mary Daly y sus Tejedoras “Los pedantes soporíferos del patriarcado han saqueado y expoliado los Tejidos de Palabras de las mujeres. Han recopilado y tergiversado las Sabias Palabras de las Crones en sus volúmenes tediosos. Han compuesto/descompuesto documentos a partir de los materiales que son los Documentos de Vida de Otras”. [9]
Por eso, ella propone que las mujeres asumamos la piratería como una respuesta moral y subversiva Re-tejiendo nuestro Legado; Aullando como Lobas (Astutas, Salvajes), ante los zoquetes y charlatanes que han saqueado, distorsionado y ocultado con sus “historias” la Historia de las mujeres[10].
- Del griego peiratēs: Significa “el que intenta”, “el que se aventura” o “el que prueba”. Ser pirata es, en su origen, tener la sed de aventura, el deseo de salir al mar abierto y lanzarse a lo desconocido. Es el espíritu de la que se atreve a experimentar la vida fuera de los límites impuestos.
- Del latín pirata: Evolucionó a “ladrón del mar”. Pero en la resignificación de Daly, este “robo” es un saqueo justo. No es robar lo ajeno, sino recuperar lo que nos fue robado.
Entonces entendemos a La Pirata como una mujer que opera fuera de la ley. No busca permiso ni aprobación de los puertos controlados por el poder patriarcal. Una vez recuperado el tesoro (el Saber ancestral, la Autoridad, la Ginergía), la pirata lo contrabandea hacia otras mujeres.
La pirata habita la Ex-órbita, ese espacio libre y no cartografiado por el patriarcado. Allí, las mujeres definen sus propias rutas, sus propias reglas y sus propios destinos.
En el acompañamiento desde la diferencia sexual:
- Acompañamos a la otra a identificar qué partes de su ser le han sido robadas (su deseo, su voz, su tiempo).
- La invitamos a la aventura de “probar” y “atreverse” a vivir fuera de los mapas que otros trazaron para todas. La aventura de vivir fuera de la ley masculina.
Conclusión que no concluye
Abrimos esta Red de Palabras, recordando que el lenguaje no es solo un sistema de comunicación, sino el mapa con el que habitamos la realidad. En el “desorden masculino”, la vida de las mujeres ha sido un territorio sin nombre, una experiencia muda o sin palabras disponibles para expresar lo sentido. Por eso, apropiarnos de la capacidad de crear significados no es solo un ejercicio intelectual, es un acto de potencia infinita, para que todas las mujeres nombremos nuestras experiencias sin mediación masculina.
En el acompañamiento, somos testigas constantes de las mujeres que intentan nombrar una herida o un deseo y no encuentran las palabras en el diccionario patriarcal. Es ahí donde la propuesta de Daly se vuelve terapéutica y vital. Si la palabra no existe, la inventamos. Abrimos la puerta al arte, a la metáfora y al neologismo porque, al crear una palabra, estamos creando la posibilidad de existir de una manera nueva. Nombrar es, en sí mismo, un Momento Metamórfico.
Cerramos esta exploración con la certeza de que somos Tejedoras de Palabras. Que cada concepto aquí des-cubierto nos deje una invitación abierta para continuar desde el Sentido de Orientación con el Coraje de ser, el Conocimiento Originario y el Poder Elemental e infinitas Palabras que aún están por escribirse en esta Red.
[1] https://www.labryseditorial.es/gin-ecologia-mary-daly/
[2] https://www.sabinaeditorial.com/catalogo/ex-orbita-un-viaje-deslumbrante/
[3] https://latam.casadellibro.com/libro-brujedario-primer-diccionario-de-las-tejedoras-de-palabras/9788412792522/16546608
[4] Cfr. Red Preliminar 4
[5] Brujedario: Primer diccionario de las tejedoras de palabras, Sabina Editorial, 2024, pág. 75
[6] Cfr. Lujuriosa
[7] Brujedario: Primer diccionario de las tejedoras de palabras, Sabina Editorial, 2024, pp.115-116
[8] Cfr. Ex-órbita
[9] Cfr. Brujedario: Primer diccionario de las tejedoras de palabras, Sabina Editorial, 2024, pag.31
[10] Cfr. Brujedario: Primer diccionario de las tejedoras de palabras, Sabina Editorial, 2024, pag.112